AMAZONIA MITOS Y REALIDADES
TCnel. Inf. DEM Raúl José De Abreu Sturari (Ejército de Brasil)
INTRODUCCIÓN
El increíble avance científico ocurrido en todas las áreas del conocimiento durante el siglo que finaliza ha proporcionado conforto y salud para la humanidad, en especial para las naciones desarrolladas del hemisferio Norte. Sin embargo, hay el peligro de que el precio que todos nosotros pagaremos por eso tórnese muy alto, porque el medio ambiente está siendo agredido por acciones de toda naturaleza, y la capacidad de regeneración del planeta puede agotarse, tornando la vida insoportable.
En ese contexto, la Amazonia ha sido seguidamente objeto de debates en diversos foros internacionales y blanco de organizaciones no gubernamentales, principalmente de ecología y derechos humanos, que abogan las más radicales tesis de preservación, para evitar que los pueblos y gobiernos locales destruyan la inmensa selva tropical y sus exuberantes fauna y flora. De antemano, es por lo menos curioso constatar que la mayor parte de las personas que, apasionadamente, buscan imponer sus ideas y teorías sobre dicha región jamás han estado en ella, o quizá solamente algunas veces la han visitado como bien afortunados turistas.
Es también interesante resaltar que a algunas de esas personas y organizaciones que se manifiestan sobre la Amazonia son cedidos amplios espacios en los medios de comunicación social. No raras veces, esos agentes, actuando con intenciones de carácter dudoso, transmiten falsas ideas respecto a la floresta, la región y el pueblo que en ella vive, creando mitos de fácil aceptación, junto a la opinión pública internacional, que son insistentemente repetidos y propagados como verdades absolutas por "ignorantes de turno" en diferentes partes del planeta.
El presente artículo tiene la finalidad de contestar, con realidades, algunos de esos mitos que perjudican el debate serio que debe existir referente a temas de suma importancia como las agresiones ambientales y los derechos de las minorías indígenas.
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS GEOGRÁFICAS
Describir la Amazonia en pocas palabras sin la utilización de números gigantes es casi imposible.
La región, caracterizada por su relieve, hidrografía, clima y vegetación muy espe
La amazonia es ejemplo claro de la convivencia armónica entre el hombre y la naturaleza.
ciales, ocupa parte del territorio de ocho países de América del Sur, que hoy día integran el llamado Pacto Amazónico: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Guyana, Suriname y Venezuela.
El clima predominante es ecuatorial, siempre caliente y húmedo; La extensa planicie es cercada de altiplanos con grandes yacimientos de minerales de todos los tipos, incluso oro, diamantes y niobio; La increíble diversidad biológica indica la existencia de más de dos millones de especies animales y vegetales. El navegante Jaques Custeau ha concluido que, en la Amazonia, hay más especies de peces que en el océano Atlántico.
Es muy importante destacar, también, que la vegetación no es solamente selva, pues muchos confunden la región con sus florestas. Aguas arriba de la planicie se encuentran florestas de transición, sabanas y praderas, con estaciones de lluvias y sequías más bien definidas.
En Brasil, el área ocupa cerca de un 51% del territorio nacional, y es definida por leyes, para efecto de protección y proyectos de desarrollo; la cuenca amazónica es responsable por un 20% del suministro de agua dulce del planeta y posee cerca de 20 mil kms. de vías navegables; solamente la selva tropical ocupa un área equivalente a un tercio de Europa, incluyendo los territorios occidentales de la antigua Unión Soviética. Como un dato comparativo, un viajante que sale de Lisboa, en Portugal, y llega hacia Atenas, en la Grecia, ha recorrido una distancia insuficiente para el cruce de la Amazonia Legal brasileña.
MITOS Y REALIDADES
Mito: La posesión de esa región por los países de América del Sur es puramente circunstancial.
Los propagadores de ese mito quieren decir que las fronteras de la Amazonia fueron demarcadas sin ningún criterio, porque nadie quería estas tierras y la vegetación, ayudada por el clima, eran factores de repulsión. Eso es una mentira y una agresión a la memoria de nuestros antepasados, porque muchos de ellos dieron sus vidas por esa región.
Los primeros exploradores fueron los españoles, durante el siglo XVI. La ocupación lusitana empezó en las primeras décadas del siglo siguiente, cuando Portugal estuvo bajo la corona de España. En esa época, muchas expediciones penetraron a la cuenca en varias direcciones, fundando poblaciones y fortalezas que confirmaban la conquista y el mantenimiento.
Sin embargo, la codicia de naciones lejanas ya era evidente. Diversas expediciones inglesas, holandesas y francesas efectuaron tentativas de establecerse en la región, siendo sistemáticamente combatidas y derrotadas por nuestros antepasados. Imposibilitados de mantener sus posiciones en la cuenca del gran río, esos países fundaron, al Norte, los territorios que hoy pertenecen a la Guyana, Suriname y Guyana Francesa. Nunca fue fácil defender la Amazonia.
A mediados del siglo XVIII, Portugal y España llegaron a acuerdos sobre las fronteras en América del Sur, haciendo prevalecer el principio internacional del "uti posidetis", que considera dueño a aquél que efectivamente ocupa la tierra. Posteriormente, durante el siglo XIX y principios del presente, los países involucrados lograron demarcar esas fronteras. A pesar de haber sido un proceso pacífico, varias veces los litigantes buscaron las cortes internacionales, y las disputas se prolongaron por muchos años. Sin embargo, al final, Brasil siente orgullo de decir que no hay, hoy día, ningún problema territorial con las hermanas naciones adyacentes.
Todo lo anterior permite concluir que la Amazonia fue objeto de ardua conquista y perseverante ocupación por parte de nuestros antepasados, y que solamente con el sacrificio de ellos fue posible heredar una de las más ricas regiones del planeta.
Mito: la Amazonia no fue destruida durante la colonización y evolución de las naciones involucradas porque los inmigrantes fueron repelidos por las condiciones ambientales.
Ese es un mito creado por analogía con la historia de algunas naciones del hemisferio Norte, que lograron desarrollarse gracias a la exploración intensiva del medio ambiente, incluso en sus colonias americanas, africanas y asiáticas. La verdad es que los brasileños, por ejemplo, ya tenían una patente conciencia ecológica desde varios siglos, cuando las revoluciones industriales exigían la mayor depredación posible. Algunas pruebas que sirven para justificar la anterior afirmación son las siguientes:
Uno de los motivos de la expulsión de los jesuitas de Brasil, en 1759, fue que los mismos querían fundar un Estado Jesuítico en la Amazonia, cuya economía sería toda basada en la explotación de las especierías de la floresta, extraídas con el trabajo esclavo de los indígenas.
La extracción del látex materia prima para la goma y los neumáticos fue la más importante fuente de exportación para Brasil durante las últimas décadas del siglo XIX y comienzo de este siglo. Pero a fin de evitar la destrucción de la floresta para la
Científicamente está claro que solamente los vegetales en crecimiento producen más oxígeno del que consumen.
plantación sistemática e intensiva de la "Hevea brasiliensis" (el árbol llamada de "seringueira"), el producto brasileño no soportó la competencia con las plantaciones en larga escala hechas en las colonias británicas del sureste del Asia, con semillas contrabandeadas de Brasil. Hoy día la extracción suramericana continúa solamente artesanal, pero la selva permanece preservada.
Durante el Período Colonial, gran parte de las florestas cercanas a la ciudad de Río de Janeiro fueron substituidas por el cultivo de la caña de azúcar, destinado a la exportación. Durante el siglo pasado, el gobierno brasileño determinó la reforestación de extensas áreas donde hoy existe la "Floresta de la Tijuca", mayor floresta urbana del mundo. A pesar de que Río de Janeiro encuéntrase muy distante de la Amazonia, éste y los otros factores permiten demostrar la antigua conciencia ecológica del pueblo y de los gobiernos de Brasil, hoy acusados de depredadores del medio ambiente. Asimismo, permite afirmar que los recursos animales y vegetales permanecen en estado rústico solamente porque los brasileños quieren vivir en armonía con la naturaleza.
Mito: La Amazonia es el "pulmón del mundo".
Los propagadores de ese mito quieren hacer creer que la vegetación allí existente, a través del proceso de la "fotosíntesis", produce la mayor cantidad del oxígeno vital para el planeta. No es verdad. Científicamente, está claro que solamente los vegetales en crecimiento producen más oxígeno de lo que consumen. En una floresta en fase adulta, como la amazónica, prácticamente todo oxígeno producido durante el día es consumido por ella misma, durante la noche.
Por su turno, se sabe también que la "fotosíntesis" del plancton de los océanos es la mayor responsable por la producción del oxígeno que necesitamos, y esos mismos océanos están siendo seguidamente agredidos, principalmente por multinacionales empresas de petróleo.
Más aún, se debe resaltar que no se pretende, en ninguna hipótesis, sacar la selva para utilizar el suelo para otros cultivos, para la venta de madera o para la exploración de otros recursos vegetales. Sucesivos gobiernos han dirigido esfuerzos hacia el mantenimiento de la naturaleza en estado rústico, pero buscando también el bienestar del pueblo de la región.
Mito: Las quemas en la región amazónica han aumentado el tamaño del agujero en la capa de ozono y provocado el "Efecto Estufa".
Dicho agujero tiene preocupado a científicos de todo el mundo, y estudios recientes demuestran los terribles efectos de la destrucción de toda o parte de la "capa de ozono" que envuelve la Tierra. Algunas teorías afirman que el gas carbónico sería uno de los mayores responsables por lo anterior. Por su turno, el llamado "Efecto Estufa" estaría siendo causado por gases, principalmente el mismo gas carbónico, calentando el clima del planeta. Si el proceso no se interrumpe, los daños podrían tornarse irreversibles.
Toda esa preocupación es válida, pues no es justo que algunos pueblos sufran por las agresiones al medio ambiente que realizan otras naciones.
Pero otra importante verdad sobre ese asunto es que, considerándose todas las fuentes de producción de bióxido de carbono en todo su territorio, Brasil es responsable solo del 2% del total mundial, en cuanto que las naciones desarrolladas del hemisferio Norte son responsables casi del 95% del mismo total.
Es necesario aclarar que las quemas en la región amazónica no son efectuadas en el área de selva. Trátase de una costumbre secular de los campesinos, heredado de los indígenas, quemar la vegetación al final del período de sequía, para que, con las primeras lluvias del invierno, se pueda sembrar con más eficacia. La quema es realizada solamente en áreas de florestas de transición o de "cerrados", un tipo de sabana, con pocos árboles y extensos pastos. No hay duda que es también una agresión a la naturaleza, pues afecta principalmente la fauna de la región, y, por lo tanto, esta práctica está siendo frecuentemente combatida con campañas educativas y fiscalización intensiva, aplicándose, cuando es necesario, grandes multas a los propietarios que no obedecen las leyes existentes.
Sin embargo, hay que ver el problema en su debida dimensión, donde el productor del 2% no sea considerado por los productores del 95%, como el villano de esa historia.
Mito: Las poblaciones indígenas deben tener derecho a su autodeterminación.
Antes que nada, es necesario decir que, desde finales del pasado siglo, cuando "Derechos Humanos" era una expresión totalmente desconocida, los indígenas brasileños pasaron a ser protegidos por leyes y organismos gubernamentales, gracias al trabajo de un Mariscal — Cándido Mariano da Silva Rondon — que, cumpliendo la misión de integrar el territorio con cables telegráficos, ha establecido contacto con pueblos indígenas. Desde esa época, las Fuerzas Armadas brasileñas, en vez de efectuar guerras de exterminio, como las ocurridas en el Norte del continente, han promovido intensa labor de aproximación y protección, al punto de adoptar, referente a los indígenas brasileños, el lema del Mariscal Rondon: "Morir, si es necesario, matar nunca".
Todo ese trabajo de protección ha permitido que los indígenas se mantengan en sus reservas, con sus costumbres y tradiciones, sin que sean molestados por el accionar de la civilización, si así lo desean. Los más recientes estudios demuestran que la población indígena de Brasil ha crecido en los últimos años.
No obstante, deben dársele a los indígenas que desean progresar, las condiciones para salir del retraso social en que se encuentran y puedan disfrutar de los bienes y servicios proporcionados por el avance tecnológico. Asimismo, muchos de ellos buscan los grandes centros, estudian y se integran totalmente a la sociedad brasileña. Como ejemplo, en la pasada Asamblea Legislativa brasileña, había un diputado que era cacique indígena, representando los intereses de su pueblo.
También es importante aclarar que las poblaciones de las reservas, por su nivel de desarrollo social, no poseen las mínimas condiciones de discernimiento para que puedan constituir un país en la actual coyuntura mundial. Esos indígenas permanecen prácticamente el las mismas condiciones de desarrollo en que se encontraban en el XVI, cuando fueron colonizados por naciones europeas. En tal sentido, sólo presentan condiciones de supervivencia bajo la tutela del Estado brasileño.
El mayor crimen que se puede imponer a las poblaciones indígenas es obligarlas a mantenerse en sus reservas, sin acceso a los bienes, educación y servicios de la civilización, como en verdaderos zoológicos humanos, para ser estudiadas por antropólogos de todo el mundo. Así lo desean muchas organizaciones no gubernamentales, actuando con intenciones no siempre muy claras.
Mito: La "nación" Ianomani.
Los medios de comunicación social de todo el mundo proporcionan amplios espacios para la divulgación respecto al pueblo Ianomani, que habita el extremo Norte de Brasil, frontera con Venezuela. Para la mayoría de los activistas de ecología y Derechos Humanos, esa "nación" debe ser protegida y preservada de las "agresiones" de los brasileños y venezolanos, además de sus intentos de independizarse.
Para contestar esas ideas, es necesario, primero, esclarecer que las mismas solamente pueden ser defendidas y propagadas por dos tipos de personas: los malintencionados y los ignorantes respecto al asunto.
Trátase de una población de cerca de 15 mil indígenas, 9 mil habitando en territorio brasileño y 6 mil en territorio venezolano. Son culturalmente muy retrasados, viven en pequeñas tribus aisladas y no hay ningún tipo de organización social que alcance la unión de por lo menos parte de dichas tribus. La reserva del lado brasileño posee un área de cerca de 90 mil Km2 — un poco mayor que Portugal — y del lado venezolano, 80 mil Km2. Son protegidos por organismos gubernamentales para garantizar su seguridad y la posesión de sus tierras.
¿
Cómo, entonces es posible afirmar que se trata de una "nación"? Ese concepto solamente puede ser aplicado a un pueblo que, además de costumbres y tradiciones, adopta algún tipo de organización social, identificando aspiraciones y objetivos comunes. A ejemplo de los otros indígenas de la Amazonia, ellos no poseen un lenguaje escrito y ni la rueda conocen. ¿ Cómo se puede pretender una independencia? ¿ Cómo se puede pretender su autodeterminación?En cuanto miles de personas mueren todos los días en países como la antigua Yugoslavia, Ruanda y Burundi, en lamentables guerras fratricidas, por acción de pestes o del hambre, es por lo menos intrigante observar la agresividad y la perseverancia de gobiernos lejanos y organizaciones no gubernamentales en la defensa de los derechos de los Ianomanis.
CONCLUSIÓN
Mito: Las naciones desarrolladas y las organizaciones no gubernamentales desean preservar la Amazonia, evitando la destrucción de su exuberante naturaleza por parte de los gobiernos y los pueblos que en ella viven.
Como es sabido, las respectivas historias de las naciones desarrolladas del hemisferio Norte no les permiten actuar como jueces en asuntos como ecología y derechos de las minorías. Primero porque los actuales niveles de industrialización solamente fueron alcanzados con la destrucción de la fauna y flora — en sus propios países y en los territorios de sus colonias en América, África y Asia. Segundo porque, en sus colonias, jamás respetaron los derechos de las poblaciones nativas, llevando a cabo implacables guerras de exterminio. Hoy día, contingentes de los pueblos que hasta hace poco eran blanco del colonialismo o del neocolonialismo, migran para las metrópolis en busca de mejores condiciones de vida, y están siendo objeto de intensa y lamentable discriminación política y social.
Brasil posee hoy día una de las más avanzadas legislaciones del planeta, en lo referente a ecología y derecho de las minorías indígenas. Destina un considerable porcentaje del presupuesto gubernamental para el mantenimiento de organismos para fiscalización y aplicación de leyes, y para protección de los indígenas. Los problemas existentes deben ser considerados normales, cuando se sabe que es una región con aproximadamente 4,3 millones de Km2.
La verdad que debe ser conocida, es que la región amazónica posee inmensas reservas naturales, mucho más valiosas que la madera, la caza, la pesca y otros recursos de la sencilla extracción. Los recursos minerales, por ejemplo, pueden ser explorados de forma sostenible y sustentable, sin grandes agresiones al medio ambiente, generando recursos suficientes para pagar varias veces, en
En la Amazonia, hombre y naturaleza se identifican de tal manera que, en el primero, se despierta un profundo sentimiento ecológico.
pocos años, la deuda externa. Las minas de oro, diamante, manganeso, hierro, caseterita, cobre, etc., actualmente en producción en los Estados del Pará, Roraima, Rondônia y Amapá son todavía pequeñas cuando comparadas al potencial de los yacimientos conocidos. En la citada reserva Ianomani, por ejemplo, hay indicios de grandes yacimientos de oro, diamantes, caseterita y minerales estratégicos, como el niobio.
Otra fuente potencialmente valiosa de recursos es la diversidad biológica, porque las más de dos millones de especies animales y vegetales deben contener las llaves para las soluciones de las enfermedades del próximo milenio. No se trata solamente de proporcionar sanidad para la humanidad. Las multinacionales industrias de medicina están en manos de pocos, constituyendo un gran cartel a nivel mundial, generando mil millones de dólares al año y equiparándose a las más rentables empresas existentes. Una vez conocidas como propiciatorias de las substancias necesarias para la composición de medicinas, las especies animales o vegetales podrán ser reproducidas, en otros áreas, a ejemplo de las semillas de "seringueira" para producción del látex de goma.
Por todo lo anterior, es fácil concluir que la región amazónica, para algunas naciones desarrolladas y para algunas organizaciones no gubernamentales al servicio de intereses obscuros, debe ser preservada solamente por tres motivos: para que pueda ser posteriormente disfrutada por ellos mismos, cuando sus recursos actuales estuvieren agotados; a fin de no traer un desequilibrio en el mercado internacional de diversos productos, con serias pérdidas a los monopolios y carteles; y para evitar que otra nación alcance sus niveles de desarrollo, compartiendo la hegemonía mundial.